"Opus Dei: preguntas" se pasa a "Opus Dei al día"

Este blog se traslada a la web www.opusdeialdia.org.

Podrás encontrarlo en Preguntas - FAQ

En esa web también podréis encontrar muchos libros para descargar y otros dos blogs.

Os copio una explicación de la página que aparece en la home de la página:

Esta web nació con el deseo de dar a conocer la realidad del Opus Dei, para todos aquellos que buscan saber más sobre esta institución de la Iglesia Católica.

Pensamos que muchas veces el desconocimiento es la causa de las incomprensiones.

Por este motivo, alojamos algunos blogs, 2 de ellos realizados por miembros del Opus Dei:

También puedes consultar las novedades de todos los blogs.

Además, podrás encontrar más información útil sobre esta Obra de Dios:

Ofrecemos la posibilidad de descargar más de 100 libros relacionados con la Obra o la vida crisitana:

...y libros de otros temas que pueden ser útiles para cualquier internauta:

Bibliografía general de la etapa de Franco

VV.AA., Enciclopedia Historia General de España y América, Tomos XIX-1 y XIX-2, RIALP.

Javier Tusell, Manual Historia de España: Siglo XX, Historia 16, Madrid, 1990.

Alvaro Ferrary, El franquismo: minorías políticas y conflictos ideológicos (1936?1956), Ed. Eunsa, 1993.

Rafael Gómez Pérez, El franquismo y la Iglesia, Rialp.

José Andrés-Gallego, Antón M.Pazos, Luis de Llera, Los españoles entre la religión y la política: el franquismo y la democracia, Unión Editorial, 1996.

José Andrés-Gallego y Antón M.Pazos, La Iglesia en la España Contemporánea/2, 1936-1999, Ed. Encuentro, 1999.

Gonzalo Redondo, Historia de la Iglesia en España (1931?1939), Rialp, 1993.

Manuel Fernández Areal, La política católica en España, Dopesa, 1970.

Antonio Fontán, Los católicos en la universidad española actual, Rialp, 1961.

Brian Crozier, Franco: historia y biografía, N y C, Magisterio Español, 1969.

Jean Descola, O Espagne, Albin Michel, Paris, 1976.

Francisco Franco Salgado?Araujo, Mis conversaciones privadas con Franco, Col. Espejo de España, Ed. Planeta, 1976.

Manuel Lora Tamayo, Lo que yo he conocido: recuerdos de un viejo catedrático que fue ministro, Federico Joly, Cádiz, 1994.

José María de Areilza, A lo largo del siglo, col. Espejo de España, Planeta, 1992.

Bennassar, Franco, Perrin, 76, rue Bonaparte, París, 1996.

Javier Paredes (coord.), Historia contemporánea de España (siglo XX), Ariel Historia, Barcelona 1998.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Apoyó el Opus Dei la instauración de la monarquía de Juan Carlos I en España?

"Lo que el Rey me ha pedido" de Pilar y Alfonso Fernández?Miranda, Plaza & Janés, 1995.
"El 25 de febrero de 1976 se nombraron once nuevos presidentes de comisiones legislativas. Merece especial atención el cambio de presidente en la Comisión de Leyes Fundamentales: Gregorio López?Bravo sustituyó a Raimundo Fernández?Cuesta.
Aquí está la clave de la renovación casi total en las presidencias de las comisiones. Frente a Fernández?Cuesta, que no quería la reforma democrática, Gregorio López?Bravo, afín a las tesis del presidente de las Cortes, fue una importante ayuda en las 'Cortes de la reforma'". p.145.

"Franco. Caudillo de España" de Paul Preston. Grijalbo?Mondadori, 1994. T.o.: "Franco. A Biography", Harper CollinsPublishers, London, 1993.
"En mayo de 1967, López Rodó delineó a Dinisio Ridruejo, el poeta falangista que había roto con el régimen, sus planes político de largo alcance. Preocupado por la fragilidad de un sistema dependiente de la vida de Franco, López Rodó quería reemplazarlo por una estructura más solida de instituciones y leyes constitucionales. Sobre la premisa de que 'el poder personal del general Franco ha concluído', López Rodó deseaba hacer que Juan Carlos fuera oficialmente proclamado sucesor a título de Rey." p.834.

"Juan Carlos I. La restauración de la Monarquía" de Javier Tusell, ed. Temas de Hoy, 1995.
"En cuanto a quienes representaron de un modo más claro la opción monárquica en el Gobierno de 1957, tenían como rasgo común no sólo el monarquismo y el colaboracionismo, sino también la pertenencia al Opus Dei. Ello explica que en las propias declaraciones de D.Juan en el libro de Sainz Rodríguez se atribuya a esta asociación religiosa una actitud global respecto a la cuestión monárquica en el sentido de propiciar la Monarquía de D.Juan Carlos. (...) Pero en las mismas actitudes iniciales de los miembros del Opus Dei había discrepancias que acabarían por hacerse patentes en los años sesenta. (...) D.Juan sí fue consciente de esas diferencias. Nunca consideró a López Rodó como uno de los suyos, pero sí a Pérez Embid y a Calvo Serer, por ejemplo, aunque a menudo temiera el escaso sentido práctico del segundo". pp.263?264.
"Al día siguiente, 19 de diciembre, don Juan reunió al duque con un grupo de consejeros (...). No constituían el plenario del Consejo, pero sí eran buena muestra de la pluralidad existente en dicho órgano, pues en la lista aparecían tradicionalistas, personas vinculadas con el pensamiento de Acción Española y un miembro del Opus Dei (Florentino Pérez Embid)".p. 297.
"Llegado a este punto no puede eludirse por más tiempo la mención de Laureano López Rodó (...). El acercamiento es, pues, tan difícil como obligado; lo segundo se impone por el hecho de que el protagonista de este libro [Juan Carlos I, Rey de España] sigue considerándolo ?con Fernández?Miranda y, en un tercer plano, con López Bravo? como uno de los políticos del régimen que estuvieron más cerca de él y le ayudaron más hasta el momento de la transición". pp.390?391.
"Por ser catedrático de Derecho Administrativo, y no de Derecho Constitucional, no pudo prestar a don Juan Carlos el servicio que le correspondió a Fernández?Miranda, pero ello no obsta para reconocer su mérito en la restauración monárquica, que persiguió con una tenacidad superior ala de cualquier otro político del franquismo". p.392.
"Tras aquella fecha [1957] Pemán había funcionado en la práctica como punto de coincidencia aceptado por todos ('panacea para nuestros males monárquicos', le denominó en una carta Sainz Rodríguez) y en él se había concentrado la representación de la causa dentro de España. (...)En la práctica quienes llevaban el peso de la causa monárquica eran Pemán y Sainz Rodríguez". p.393.
"[D.Juan] le hizo saber a su hijo su decisión utilizando para ello a una persona destinada a desempeñar un importante papel político durante la transición. Este es el sentido que cabe atribuir a la gestión de Antonio Fontán en los últimos días de noviembre de 1975".p.643.
"Cuando quedaron solos, don Juan se explicó: 'Tú ?le dijo a Fontán? eres la persona para llevarle un recado a mi hijo'". p.644.
"Los contactos periódicos entre el Rey y Fontán prosiguieron hasta la primavera de 1976; hasta en seis ocasiones sirvió de enlace entre padre e hijo". p.645.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

El "asunto Matesa"

Vilá Reyes (Fundador y Presidente de MATESA):

-"Es absolutamente falso que yo haya dado al Opus Dei 2.490 millones de pesetas. Es una información que alguine habíadado al periódico Avanti, que reprodujoen primera plana Le Monde y que facilitada desde Madrid por alguien de camisa azul; sé su nombre, pero no quiero decirlo". TVE, 2ª cadena, Programa "Estudio Abierto", 22:00 h., 8-II-1984, Entrevistado por José María Iñigo.

-"Se eligió Matesa por motivaciones estrictamente políticas. La afirmación de que pertenezco o he pertencido al Opus Dei es una invención tan falsa como la pretensión de que 2.490 millones de pesetas de Matesa fueron para organismos dependientes de la Obra". Actualidad Económica, 15-VI-1976.

-"Entre SODETEX y el Opus Dei no hubo nunca la menor relación. Tengo especial interés en dejar este punto claro. En primer lugar, yo no pertenezco ni he pertenecido nunca al Opus Dei, y en segundo lugar, no tengo nada que agradecer a muchos de sus miembros". Cambio 16, 6-II-1977.

-"Sé positivamente que López Bravo, a quien he visto en mi vida solamente dos veces, no tuvo conocimiento de la existencia de SODETEX ni tenía por qué tenerlo". Cambio 16, 6-II-1977.

-"Lo único que perseguían era procesar a determinados ministros y demostrar que los del Opus eran unos sinvergüenzas y unos ladrones. No previeron quizá la reacción de Franco que fue totalmente al revés, pero, en definitiva, creo que el Opus quedó bastante desprestigiado. A mi juicio injustamente, y eso que nunca he sido del Opus, ni nadie del Opus movió jamás un dedo para ayudarme. [Sin embargo, usted realizó determinadas aportaciones] Sí, sí. En diez años regalé un millón y medio de pesetas ala Universidad de Navarra, pero igual que lo habría hecho con una Universidad de los Testigos de Jehová". Opinión, 8-IX-1978.

-"No sé en qué libro se ha dicho que López Rodó y yo éramos íntimos amigos cuando la verdad es que sólo le saludé una vez que me lo presentaron a principio de los años sesenta. Prácticamente no lo conozco. [¿Y López Bravo tuvo algo que ver?] Absolutamente nada de nada. Tuve un procesión de procuradores que me visitaron en la cárcel pidiéndome que acusara a López Bravo. A pesar del 'bluff' que se montó para cargarse a este señor -del que tengo un gratísimo recuerdo- no tuvo ni la más pequeña intervención en el asunto Matesa. Ni García Moncó ni Espinosa, ni Navarro. Aunque a la gente le gustaría oir lo contrario, historias de corrupción y sobornos y cosas así. A ningún ministro, a ningún funcionario le envié yo ni una cesta de Navidad, esto que entonces era tan común". Opinión, 8-IX-1978.

-"Soy sustancialmente religioso; sin ser del Opus [¿por qué este matiz?] Porque hay mucha gente que lo piensa. No es que me moleste. Simplemente, que no soy del Opus. Además , el Opus conmigo no ha tenido ninguna actitud. Ahora bien: hay gente del Opus que se ha portado muy bien conmigo, y otras muy mal." Blanco y Negro, 18-24-VII-1979.

Mariano Navarro-Rubio (Gobernador del Banco de España durante el asunto Matesa):

-"Las vinculaciones de Matesa con la Obra son, por otra parte, una patraña, ya que puedo demostrar que la organización jamás ha recibido un duro de Vila Reyes. Allí lo que había era un intento de desprestigio de la institución y de una serie de personas que actuaban en la vida política". El País, 21-XII-1978.

José María Gil Robles (Abogado Defensor del Sr. Vilá Reyes):

-"He de decir que, en conciencia, aunque esa entidad [el Opus Dei] no me sea simpática, no cometió ninguna irregularidad, y menos inmoralidad". El Correo de Andalucía, 17-IX-1978.

-[El entonces ministro de Industria, señor López Bravo, ¿tuvo alguna implicación?] Sinceramente, creo que no tuvo ninguna". El Correo de Andalucía, 17-IX-1978.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿El grupo de ministros de franco denominados "tecnócratas" se caracterizaban por su pertenencia o identificación con el Opus Dei?

"Río arriba", autobiografía de Gonzalo Fernández de la Mora. Ed. Planeta, 1995.
"A partir de 1957, los columnistas utilizaron el término 'tecnócrata' para caracterizar a un supuesto sector. Y se dijo que el gobierno de 1969 representaba la hegemonía de dichos tecnócratas. Ministros que llegaron a sus departamentos por conocer muy bien sus materias los hubo desde el primer Gobierno y nadie les llamó tecnócratas. La expresión, tardíamente utilizada, me parece ambigua y escasamente clarificadora. (...) Desde mis primeras conversaciones con Franco y con Carrero, que fueron los que elaboraron la lista definitiva, llegué a la conclusión de que su objetivo principalísimo era reunir un equipo de hombres eficaces y leales que, sin reserva alguna, apoyaran la instauración de la monarquía de las Leyes Fundamentales en la persona de don Juan Carlos de Borbón. Esta es la clave de aquel Gobierno y lo que lo diferenciaba de los anteriores". pp.174?175.
"Otra falacia era identificar a los partidarios de la política de las cosas con los miembros del Opus Dei, una institución sin definición política aunque, lógicamente, todos sus miembros españoles, muy pocos entonces, se alinearon con el Gobierno de Burgos en una guerra civil que la republicana persecución religiosa convirtió en cruzada". pp.250?251

"The Political Transformation of Spain after Franco" de John F. Coverdale. Praege Publishers, 1977.
"In recent years, 'technocrats' grouped around Laureano López Rodó also figured prominently in Franco's cabinets. This group was sometimes identified with Opus Dei, the Catholic lay association to which López Rodó belonged. Opus Dei, however, always protested against the use of its name in this context, pointing out that its members held diverse political views quite independent of their membership in the organization. This was clear enough at the time. One Opus Dei member, for instance, published in the early seventies a daily, 'Madrid', whose criticism of the regime led the government to shut it down in 1971. With the legalization of political parties, the political diversity of Opus Dei members has become even more evident. López Rodó and his 'technocratic' associates undoubtedly formed a coherent political group, but it cannot be identified with Opus Dei." p.15

"Franco. El hombre y su nación" de George Hills. Librería Editorial San Martín, 1968. (v.o. inglesa).
"La entrada de dos, si no tres, miembros de esta organización [el Opus Dei] en el Gabinete de Franco hizo que los comentaristas hablasen del Opus Dei como de un partido político. Dado el caso de que todos ellos eran economistas, hubiera sido igualmente justificable hablar de una escuela de economía. En realidad, ni sus opiniones políticas ni económicas están unificadas". p. 463, nota 14.

"Vista a la derecha" de Jose María García Escudero. Ed. Rialp. 1988.
"Como, de hecho, ni todos los miembros del Opus Dei que actuaron en política lo hicieron con los mismos criterios ni siquiera con criterios paralelos; ni los coincidentes en estos o aquellos criterios pertenecen exclusivamente al Opus Dei, optaré por hablar de 'tecnócratas' sin referirme con ello a ninguna institución religiosa. E incluso procuraré prescindir de una denominación que tan impropia parece respecto a los que se aplica". p.232.

"La economía política del franquismo (1940?1970)" de Manuel Jesús González González. Ed. Tecnos, 1979.
"El cambio de 1957?1959 fue impulsado desde el exterior por los Organismos internacionales y directa e indirectamente por los EE.UU. En el interior del país la situación económica era grave; pero por sí sola no bastaba para hacer el cambio inevitable. (...) Sólo algunas personas intentaron una huida hacia adelante. Entrando en conflicto con elementos políticos e ideológicos tradicionales, rompieron las resistencias y forzaron una alternativa distinta de política económica.
(...)Muchos de los elementos con los que entraron en conflicto pensaron sinceramente que la operación era una traición al franquismo histórico; una maniobra política de gran habilidad para desnaturalizar el régimen. (...) Estos tecnócratas utilizaban en su lenguaje el mínimo de alusiones estrictamente necesarias a los principios doctrinales del sistema. Ello, naturalmente, añadía recelos y resistencias psicológicas". p.26.
"Esta resistencia inicial, al pasar los años se convertiría en una 'vendetta' contra los socios del Opus Dei en posteriores gobiernos del régimen franquista. Como quiera que los socios del Opus Dei que actuaban en política se repartían entonces como hoy entre distintas corrientes, he intentado dar forma más exacta y circunspecta al lenguaje cotidiano de modo que me sirva para el análisis. Por eso me ha parecido más útil no englobarlos a todos en una misma familia política y hablar de liberalizadores o primeros tecnócratas con diversas procedencias y con dispares creencias o actitudes en materia de religión, para caracterizar el pequeño grupo de políticos y técnicos que impulsó el giro de 1959". p.26, nota 5.

"Franco. Historia y biografía" (2 vols., de Brian Crozier. Ed. Magisterio Español, Madrid, 1969. T.o.: "Franco. A biographical history", London, 1967.
"La acusación de que el Opus Dei apuntaba a obtener poder político y que lo había logrado al fin, se extendió en febrero de 1957, cuando Ullastres y Navarro Rubio entraron a formar parte del Gobierno de Franco. Expuesta así, la acusación parece totalmente infundada, ya que se basa en una clara concepción errónea de lo que es el Opus Dei.
El Opus Dei no es ?como sus enemigos piensan o querrían que los demás pensaran? un partido político; tampoco es un grupo político de presión, ni, en este caso, una especie de oficina de colocación para políticos. En febrero de 1957, Franco no acudió a los directores del Opus Dei ?como uno tendría que pensar leyendo los comentarios hostiles? para decirles: 'Tengo dos vacantes para un par de tecnócratas. Envíenme unos cuantos candidatos para que pueda escoger'. Esta no ha sido nunca la manera de actuar de Franco, incluso aunque hubiera sido el deseo del Opus Dei. Lo que ocurrió fue algo mucho más pragmático y menos siniestro. Franco había oído hablar de los méritos intelectuales de Ullastres y Navarro Rubio y los hizo llamar, dando la casualidad de que eran miembros del Opus Dei. Al mismo tiempo, oyó hablar de los méritos intelectuales y técnicos de Castiella y Gual Villalbí, y también los mandó llamar, dando la casualidad de que no eran miembros del Opus Dei.
Con otras palabras: el Opus Dei no era un grupo político cuyos favores había que ganarse dándole una participación en el poder, como a los monárquicos, a la Falange o al Ejército". p.245.
"(...)El Opus Dei ofrece ya una amplia diversidad de opiniones. Rafael Calvo Serer, por ejemplo, uno de los más destacados pensadores de la Obra es un monárquico entusiasta, mientras que Ullastres se muestra frío hacia la restauración. Otros matices de opinión van, desde el autoritarismo de derechas hasta una socialdemocracia cristiana de izquierdas."p. 246.

"Franco. Caudillo de España" de Paul Preston. Grijalbo?Mondadori, 1994. T.o.: "Franco. A Biography", Harper Collins Publishers, London, 1993.
"El hecho de que López Rodó también fuera un miembro de esta institución, llevó a especulaciones de que los tres constituían un bloque siniestro a las órdenes de una sociedad secreta (...) El resentimiento falangista, combinado con una disposición a creer en siniestras conspiraciones masónicas, dio nacimiento a la idea de creer que el Opus era algo así como una masonería o mafia católica". p.831 ed. española; p. 669 ed. inglesa.
"La llegada de los tecnócratas ha sido interpretada indistintamente como un plan del Opus Dei para hacerse con el poder, o como un movimiento inteligente de Franco para llenar los 'huecos vacíos'. En realidad, la llegada de los tecnócratas no fue ni siniestra ni astuta, sino más bien una respuesta pragmática y sin esquema fijo a un conjunto de problemas específico. (...) López Rodó fue escogido por Carrero Blanco. El dinámico Navarro Rubio fue elección del Caudillo. Franco le conocía desde 1949. Era procurador en Cortes por los Sindicatos y estaba muy bien recomendado por el ministro de Agricultura saliente, Rafael Cavestany." p.832 ed. española; p.669 ed. inglesa.
"Estaban surgiendo funcionarios brillantes y trabajadores cuyo primordial interés estaba más en obtener altos cargos dentro del aparato estatal que en llevar a la práctica el ideario de Falange. Ello era una verdad absoluta en el caso de hombres como López Rodó y Navarro Rubio, a quienes se tachaba de ser básicamente del Opus Dei pero que eran más exactamente parte de lo que se dió en llamar 'la burocracia de los números uno' (los que habían ganado oposiciones a los cargos superiores de la función pública o a cátedras universitarias cuando eran muy jóvenes). Otros funcionarios prominentes del franquismos en la década de 1960, como Manuel Fraga y Torcuato Fernández Miranda, eran habitualmente descritos como falangistas. (...) Resulta revelador que a principios de la década de 1960 hubiera más tensión entre López Rodó y Navarro Rubio que entre López Rodó y Fraga". p.863 ed. española.

"Carrero. La eminencia gris del régimen de Franco" de Javier Tusell, Temas de Hoy, 1993.
"Del ascenso de López Rodó lo que asombra es la rapidez, pero no tiene, en cambio nada de extraño desde otros puntos de vista. Un ministro de Justicia como Iturmendi, que por su cartera debía tenerlas como preocupación, necesitaba, para la redacción de las Leyes Fundamentales, del asesoramiento de un catedrático de Derecho Público, Político o Administrativo". p.229.
"La respuesta es más matizada que una afirmación habitual en alguna historiografía de acuerdo con la cual en este momento se habría producido el ascenso súbito de los llamados tecnócratas, vinculados al Opus Dei. Lo verdaderamente súbito, incluso meteórico, fue en realidad el ascenso de Laureano López Rodó (...). Los demás cambios entran dentro de la lógica del sistema político de Franco". p.232.
"La controvertida cuestión acerca del ascenso al poder de los hombres relacionados con el Opus Dei puede resolverse de una manera bastante simple: eran técnicos en materias a las que no llegaba la especialización de Carrero, y el catolicismo de éste conectaba sin duda con el suyo". p.233-234.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Pero cuántos miembros del Opus Dei fueron ministros en los gobiernos de Franco?

Giusseppe Romano, en Vittorio Messori, "Opus Dei. Una investigación". Ediciones Internacionales Universitarias. Sobre la "impresionante supremacía del Opus Dei en los gobiernos franquistas", nada hay más elocuente que las cifras desnudas. Son éstas: de 116 ministros nombrados por Franco a lo largo de once gobiernos, desde 1939 hasta 1975, sólo ocho eran miembros de la Obra, de diversas tendencias políticas. El primer gobierno español en el que hay miembros del Opus Dei es el nombrado el 25 de febrero de 1957. Ocho ministros entre 116, a lo largo de cuarenta años. De ellos, uno muere tres meses después del nombramiento y otros cuatro ocupan el cargo sólo en un gabinete.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Todos los miembros del Opus Dei de esa época, presentes en la vida pública, apoyaron el régimen de Franco?

"Franco. Historia y biografía" (2 vols.), de Brian Crozier. Ed. Magisterio Español, Madrid, 1969. T.o.: "Franco. A biographical history", London, 1967.
"El Opus Dei ofrece ya [en esa época] una amplia diversidad de opiniones. Rafael Calvo Serer, por ejemplo, uno de los más destacados pensadores de la Obra es un monárquico entusiasta, mientras que Ullastres se muestra frío hacia la restauración. Otros matices de opinión van, desde el autoritarismo de derechas hasta una socialdemocracia cristiana de izquierdas."p. 246.

"Los españoles entre la religión y la política: el franquismo y la democracia", de José Andrés-Gallego, Antón M.Pazos, Luis de Llera, Unión Editorial, 1996.
"La gente del Opus Dei que se decidía por alguna opción de gobierno al comenzar los años sesenta prefería más bien la opción monárquica, que era a la postre la que abría el portillo más ajeno a lo confesional y a lo estatista; había además algunos carlistas, unos pocos demócratas y muchos que no optaban por nada, como la mayoría de los mortales, y comenzaba a abrirse entre los jóvenes camino el ideal de la socialdemocracia, a la sazón en boga en media Europa. Dicho de otra manera: los miembros de la Obra compartían las mismas opciones políticas, y en parecida proporción, que predominaban entre los demás católicos españoles.
Con tres excepciones que -casi- brillaban entre ellos por su ausencia: una, las posturas de izquierda o próximas a la izquierda, que, sin necesidad de llegar al marxismo o al anarquismo, suscitaran recelos sobre su heterodoxia, aunque no fueran estrictamente heterodoxas; otra, la falangista 'auténtica', de ideario estatista (aunque había falangistas); la tercera, la del partido único católico y, por tanto, la de la democracia cristiana." p.138.

"Lecciones de Historia Reciente de España: Franquismo y Transición democrática", de VV.AA. Centro de Estudios de Humanidades, Las Palmas de Gran Canaria, 1993.
"Abundan declaraciones de los directivos del Opus Dei y de los mismos protagonistas, que niegan tajantemente la vinculación entre su pertenencia a aquella institución de la Iglesia y sus militancias políticas, que respondían a su personal libertad y responsabilidad. Y tratándose de una organización y de unas personas honorables, que además carecían de motivos para ocultar la verdad, la insistencia en esa supuesta instrumentalización sólo puede ser justificada en virtud de prejuicios muy arraigados. El profesor Tierno Galván, que sólo sacando las cosas de quicio puede ser considerado como parcial en esta materia, no tuvo inconveniente en reconocerlo así:
'El Opus Dei es una realidad que no voy a encubrir ni a denunciar. Existen personalidades políticas instaladas en el Poder y en la Administración, mientras que otros están en la oposición, y supongo que habrá otros en el limbo (...) Dicen -seguramente con razón- que no son un movimiento dirigido por una cabeza o un cónclave, sino que no tienen otra comunidad que la espiritual y en todo lo demás son libres' ("Don Quijote", 31.X.1968).

Giusseppe Romano, en Vittorio Messori, Opus Dei. Una investigación. Ediciones Internacionales Universitarias.
"Otra nota discordante la encontramos en la vida y en la obra de Rafael Calvo Serer, docente universitario, intelectual, editor y director de periódicos: uno de los hombres más relevantes en la vida cultural española de la posguerra. Miembro del Opus Dei, Calvo Serer se convierte en un monárquico liberal, orgullosamente adversario del régimen franquista. En 1953 es expulsado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas por haber publicado en París un ensayo crítico hacia la política interior del gobierno español. En 1966 es editor del diario Madrid, hasta que cinco años después la censura impone su cierre. Calvo Serer, que había tenido que enfrentarse a numerosas acusaciones y procesos judiciales, se ve obligado a exiliarse en París. Al regresar a España sufre graves dificultades, y se le impide volver a abrir su periódico. Estará entre los fundadores de la Junta Democrática (entre los cuales se hallaba también Santiago Carrillo, secretario del Partido comunista Español), que prepara en la clandestinidad la llegada de la democracia a España. (...)
Otro miembro del Opus Dei en el diario Madrid, del que era director, es Antonio Fontán. Así describe el clima que se vivía en el periódico: "Nosotros los del diario Madrid nos veíamos como los abogados de la libertad pública, sobre todo de la libertad de asociación política, sindical y de opinión (...). Se pretendía fundamentalmente la introducción de una democracia parlamentaria, de elecciones libres y de un abanico de partidos políticos. La libertad no debía concederse poco a poco, sino en modo global" . Conviene hacer notar que Fontán, catedrático de filología clásica, uno de los más conocidos opositores de Franco, en el nuevo clima posfranquista fue elegido senador y a continuación presidente del Senado. Como tal participó de modo decisivo en la elaboración de la Constitución democrática de España."

"Juan Carlos I. La restauración de la Monarquía" de Javier Tusell, ed. Temas de Hoy, 1995. pp.473?474.
"A finales de mayo de 1968 el diario 'Madrid' sufrió la primera sanción grave, siendo suspendida su publicación durante varios meses. Dentro del mundo periosdístico español, este diario se había convertido con el paso del tiempo en la máxima expresión del monarquismo disconforme con el régimen; representaba también el testimonio del cambio producido en la ideología de su principal inspirador, Rafael Calvo Serer (...). Si se cita el caso de 'Madrid' se debe a que su suspensión constituyó el principio de una serie de medidas contra el monarquismo".

"José Luis L. Aranguren. Medio siglo de Historia de España" de Feliciano Blázquez. Ed. Ethos, Madrid, 1994.
"Primero, [Calvo Serer] desde las páginas del diario de la tarde Madrid, que él, desde 1966, había convertido en el órgano más beligerante de oposición al franquismo, y que sería materialmente destruido por el entonces ministro de Información y Turismo, Sánchez Bella", p. 136, nota.

"Lo que el Rey me ha pedido" de Pilar y Alfonso Fernández?Miranda, Plaza & Janés, 1995.
"Las diversas fuerzas políticas de la oposición antifranquista, situadas abiertamente extramuros del Estado, iniciaron en 1974, cuando se vislumbraba el inminente fallecimiento de Franco, un proceso de reorganización y convergencia que les permitiera aunar fuerzas y presentar un frente unido para la lucha política que se avecinaba.
En marzo de 1974 se constituía la Junta Democrática bajo la hegemonía del Partido Comunista de España e integrada además por la Asociación Socialista de Andalucía, el PSI de Tierno, el PTE, CCOO, independientes radicales (García Trevijano, Calvo Serer y Vidal Beneyto), asociaciones de barrios y grupos de intelectuales." p.43.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Actuó el Opus Dei como un grupo con intereses políticos dentro del régimen de Franco?

"Franco. Historia y biografía" (2 vols.), de Brian Crozier. Ed. Magisterio Español, Madrid, 1969. T.o.: "Franco. A biographical history", London, 1967.
"La acusación de que el Opus Dei apuntaba a obtener poder político y que lo había logrado al fin, se extendió en febrero de 1957, cuando Ullastres y Navarro Rubio entraron a formar parte del Gobierno de Franco. Expuesta así, la acusación parece totalmente infundada, ya que se basa en una clara concepción errónea de lo que es el Opus Dei.
El Opus Dei no es ?como sus enemigos piensan o querrían que los demás pensaran? un partido político; tampoco es un grupo político de presión, ni, en este caso, una especie de oficina de colocación para políticos. En febrero de 1957, Franco no acudió a los directores del Opus Dei ?como uno tendría que pensar leyendo los comentarios hostiles? para decirles: 'Tengo dos vacantes para un par de tecnócratas. Envíenme unos cuantos candidatos para que pueda escoger'. Esta no ha sido nunca la manera de actuar de Franco, incluso aunque hubiera sido el deseo del Opus Dei. Lo que ocurrió fue algo mucho más pragmático y menos siniestro. Franco había oído hablar de los méritos intelectuales de Ullastres y Navarro Rubio y los hizo llamar, dando la casualidad de que eran miembros del Opus Dei. Al mismo tiempo, oyó hablar de los méritos intelectuales y técnicos de Castiella y Gual Villalbí, y también los mandó llamar, dando la casualidad de que no eran miembros del Opus Dei.
Con otras palabras: el Opus Dei no era un grupo político cuyos favores había que ganarse dándole una participación en el poder, como a los monárquicos, a la Falange o al Ejército". p.245.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Promovió el fundador del Opus Dei que sus miembros se incorporaran a la división azul?

Francisco Ponz, Mi encuentro con el Fundador del Opus Dei (Madrid, 1939-1944), pág. 80-81, 1ª ed., junio de 2000:

"Por ese tiempo, se acusaba al Opus Dei ante algunas embajadas de Madrid de que sus miembros eran aliadófilos, mientras se decía en otras que eran germanófilos. En los ambientes políticos y universitarios de Madrid se fomentó, sobre todo entre los oficiales provisionales de la guerra civil, la inscripción voluntaria en al División Azul. Algunos del Opus Dei se inscribieron y otros no. Yo, que no había pasado de soldado, no me inscribí. El Padre, a pesar de que esa inscripción podía entorpecer la labor de la Obra, respetó la libertad de sus hijos. Como hubo bastantes más voluntarios inscritos que plazas disponibles, se eligió por sorteo a los que se podrían incorporar a la División Azul . La oración resultó eficaz y ninguno del Opus Dei resultó elegido." (pág. 81)

Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Vida de Josemaría Escrivá de Balaguer, II Tomo, pág. 237-238.
No había aún acabado la guerra civil española, cuando la Alemania de Hitler estaba empeñada en una política de reivindicaciones y anexiones territoriales que llevarían a una guerra europea, luego mundial. Y los españoles vieron con estupor cómo las fuerzas soviéticas y nazis, que pocos meses antes se habían enfrentado en suelo español, pactaban cínicamente el reparto de Polonia. Invadida Polonia en septiembre de 1939, vino después la invasión de otros países. En mayo de 1940 las tropas alemanas ocuparon Bélgica y Holanda para lanzarse sobre Francia, que atravesaron de norte a sur, hasta alcanzar en el mes de junio la frontera española por Hendaya.
El gobierno español adoptó inicialmente una política de neutralidad. En junio de 1940, modificó su postura inicial y pasó a la de "no beligerancia" que, con bandazos, mantuvo hasta 1943, en los años de los espectaculares avances y victorias alemanas. Durante ese periodo, hubo de negociar con sus antiguos aliados del Eje (entrevista de Franco con Hitler en Hendaya: 23 de octubre de 1940; y con Mussolini en Bordighera: 12 de febrero de 1941) y pasó el país por muy serias amenazas, reflejadas en su política exterior. A partir de la primavera de 1943, el gobierno español cambió nuevamente de rumbo y tomó la posición de una estricta neutralidad, deslizándose cada vez más en favor de los Aliados. España, finalmente, no entró en la guerra .
Gran parte de la Falange, partidaria del totalitarismo nazi, y con varios Ministros en el Gobierno, pretendió desde el primer momento favorecer la causa alemana y arrastrar al país al lado del presumible vencedor. De modo que en los primeros años de guerra Franco hubo de hacer inverosímiles equilibrios sobre la cuerda floja. Después de la ocupación de Francia, las presiones alemanas para cruzar España, tomar Gibraltar y pasar a África fueron tan fuertes que parecía muy difícil resistirlas (y lo mismo volvería a ocurrir a finales de 1942 con motivo del desembarco Aliado en el norte de África). En vista de la gravedad del momento, don Josemaría pensaba en sus hijos, que estaban casi todos en edad militar. Los veía desparramados otra vez por los frentes, y paralizado de nuevo el desarrollo de la Obra. Así, unas semanas antes de la entrevista de Franco con Hitler, el 1 de octubre de 1940, a aquellos de sus hijos que se habían reunido en Madrid en la víspera del décimo segundo aniversario de la fundación de la Obra, les replanteó la pregunta ya hecha antes de la guerra civil: Si yo me muero, ¿continuarás con la Obra? .
En 1936 la guerra española había truncado la esperanza de comenzar en París. Ahora, en 1940, la guerra mundial cortaba los planes de salida al extranjero de los jóvenes del Opus Dei, que deseaban estudiar en las Universidades europeas. Con espíritu abierto, católico, ponían como primera patria a España; y, como segunda, al mundo. Y esta generosa apertura, cuyas raíces estaban en el espíritu de la Obra y en el ejemplo de su Fundador, se traducía en una mentalidad de comprensión hacia quienes sostenían opiniones contrarias en cuestiones políticas.
Mientras tanto, la ideología nazi inficionaba rápidamente a la juventud universitaria, que, falta de experiencia y sobrada de ardor juvenil, caía en la intolerancia. Por eso, no entendían algunos que los miembros del Opus Dei se negaran a secundar, colectivamente, las órdenes y consignas emanadas del sector falangista que entonces prevalecía en el poder.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Cómo fueron las relaciones entre el Opus Dei y el partido único del régimen de Franco?

José Luis Rodriguez Jimenez, Historia de Falange Española de las JONS, ed. Alianza Editorial, Madrid 2000, 552 pp: "Informe Confidencial sobre la Organización Secreta Opus Dei", elaborado por la Delegación de Información de la Falange:

En su concepción de vida defienden el internacionalismo, asegurando que para el católico no deben existir fronteras, naciones ni patrias. (...) Esta organización se opone a los fines del Estado: 1º, por su clandestinidad; 2º, por su carácter internacionalista; 3º, por la intromisión que supone en la vida intelectual y en el orden de ideas propugnado por el Caudillo, y, 4º, por su sectarismo, que obliga al Estado a aparecer como injusto en la provisión de cátedras, becas, etc. (...) sus elementos se mueven con apariencias de adhesión al Movimiento y del que sólo esperan su caída, confiados en la eternidad de la Doctrina Católica, escudo de sus turbias ambiciones.

Mons. Alvaro del Portillo, Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei, Rialp, pp.38-44.

Las incomprensiones comenzaron en la época de la fundación y de los primeros pasos del Opus Dei, entre los años 1930 y 1936. Se puede buscar una explicación que vaya a la raíz teológica del problema. En aquellos años, lo que nuestro Fundador veía en su alma con tanta claridad, gracias a una precisa iluminación divina -la llamada universal a la santidad-, aparecía como algo increíblemente audaz. Se lo he oído explicar muchas veces; en una ocasión, a finales de los años sesenta, con estas palabras: "Cuando hace cuarenta y pico apos, más o menos, un pobre sacerdote que tenía veintiséis, comenzó a decir que la santidad no era sólo cosa de frailes, de monjas y de curas, sino que era para todos los cristianos, porque Jesucristo Señor Nuestro dijo a todos 'sed santos como mi Padre celestial es santo...' -lo mismo si es un soltero, que si está casado, que si es viudo: todos podemos ser santos-, decían que este sacerdote era un hereje".
Algunos no lo acusaban de hereje, pero afirmaban que estaba loco: lo que hoy es doctrina común, entonces aparecía a los ojos de todo el mundo como "un disparatón", según decía el Padre a veces con una expresión muy suya. Además, a la novedad de la doctrina que predicaba, se añadía la audacia de sus iniciativas apostólicas y la desproporción de los medios humanos de quien las promovía.
A la dificultad para comprender teológicamente el mensaje espiritual de nuestro Fundador, se añadían celotipias, envidias muchas veces inconscientes, una visión estrecha y casi "monopolística" de la pastoral. Resultaba inevitable que el soplo del Espíritu Santo, que alentaba el apostolado de nuestro Fundador, levantase una polvareda de desconfianza y hostilidad. La historia de la Iglesia muestra que el bien se abre siempre camino a duras penas.
A finales de 1939 y comienzos de 1940 arreciaron las calumnias contra el Opus Dei y su Fundador. Al principio no quería aceptar que era blanco de una verdadera campaña denigratoria; pero, ante la evidencia de las pruebas, no tuvo más remedio que admitirlo. La Obra era acusada de herejía, de conspirar clandestinamente para encaramarse en el vértice del poder, de masonería, de antipatriotismo, etc. No se trataba de hechos aislados, sino de una auténtica campaña; quienes promovían estas calumnias no dudaron en acudir a las más altas esferas de la jerarquía eclesiástica, para sembrar desconfianza y sospecha respecto de la Obra y el Padre.
En una ocasión, fray José López Ortiz, agustino, que más tarde sería Obispo de Túy-Vigo, y arzobispo castrense de España, y que era entonces el confesor ordinario de nuestra residencia de Diego de León en Madrid, le entregó al Padre una copia de un "dossier reservado" sobre la Obra y su Fundador: los servicios de información de la Falange lo habían hecho llegar a las autoridades locales, y a López Ortiz se lo facilitó una persona de su confianza. Aquel documento rebosaba calumnias atroces y significaba el comienzo de otra campaña difamatoria contra el Fundador. Recogía todas las maledicencias divulgadas con anterioridad. Yo asistí a aquella entrevista y confirmo lo que testimonia fray José: "Cuando Josemaría terminó la lectura, al ver mi pena, se echó a reír y me dijo con heroica humildad: 'No te preocupes, Pepe, porque todo lo que dicen aquí, gracias a Dios, es falso: pero si me conociesen mejor, habrían podido afirmar con verdad cosas mucho peores, porque yo no soy más que un pobre pecador, que ama con locura a Jesucristo'. Y, en lugar de romper esa sarta de insultos, me devolvió los papeles para que mi amigo los pudiera dejar en el ministerio de la Falange, de donde los había cogido: 'ten, me dijo, y dáselo a ese amigo tuyo, para que pueda dejarlo en su sitio, y así no le persigan a él'".

Un miembro de la Obra [se refiere a Rafael Calvo Serer, que se había incorporado al Opus Dei en 1936] había escrito un artículo en oposición al régimen franquista. La reacción de las autoridades fue muy dura, y se vio obligado a exiliarse. Sobre esto nuestro Padre no tenía nada que decir, porque se trataba de cuestiones en las que no intervenía: correspondía a sus hijos como ciudadanos libres y responsables. Pero, entre otras injurias lanzadas contra aquel miembro de la Obra, dijeron que era "una persona sin familia". Nuestro Fundador reaccionó entonces como un padre que defiende a su hijo. Se fue a España inmediatamente, solicitó audiencia a Franco y fue recibido enseguida. Sin entrar en las causas de las divergencias políticas, afirmó con toda claridad que no podía tolerar que de un hijo suyo se dijera que era un hombre sin familia: tenía una familia sobrenatural, la Obra, y él se consideraba su padre. Franco le preguntó: "¿Y si le meten en la cárcel?" El Padre respondió que respetaría las decisiones de la autoridad judicial, pero que si lo llevaban a prisión nadie le podría impedir facilitar a aquel hijo la asistencia espiritual y material que necesitara. Repitió las mismas ideas al almirante Carrero Blanco, brazo derecho de Franco. Y debo precisar que ambos, demostrando ser unos caballeros y tener sentido cristiano, reconocieron que nuestro Fundador tenía razón.

Carta del Fundador del Opus Dei al ministro José Solís, 28-X-1966

Muy estimado amigo:
Hasta aquí me llega el rumor de la campaña que, contra el Opus Dei, hace tan injustamente la prensa de la Falange, dependiente de V.E.
Una vez más repito que los socios de la Obra -cada uno de ellos- son personalmente libérrimos, como si no pertenecieran al Opus Dei, en todas las cosas temporales y en las teológicas que no son de fe, que la Iglesia deja a la libre disputa de los hombres. Por tanto, no tiene sentido sacar a relucir la pertenencia de una determinada persona a la Obra, cuando se trate de cuestiones políticas, profesionales, sociales, etc.; como no sería razonable, hablando de las actividades públicas de V.E., traer a cuento a su mujer o a sus hijos, a su familia.
Con ese modo de proceder equivocado se comportan las publicaciones que reciben inspiración de su Ministerio; y así no logran más que ofender a Dios, confundiendo lo espiritual con lo terreno, cuando es evidente que los Directores del Opus Dei nada pueden hacer para cohibir la legítima y completa libertad personal de los socios, que nunca ocultan -de otra parte- que cada uno de ellos se hace plenamente responsable de sus propios actos y, en consecuencia, que la pluralidad de opiniones entre los miembros de la Obra es y será siempre una manifestación más de su libertad y una prueba más de su buen espíritu, que les lleva a respetar los pareceres de los demás.
Al atacar o defender el pensamiento o la actuación pública de otro ciudadano, tengan la rectitud -que es de justicia- de no hacer referencia, desde ningún punto de vista, al Opus Dei: esta familia espiritual no interviene ni puede intervenir nunca en opciones políticas o terrenas en ningún campo, porque sus fines son exclusivamente espirituales.
Espero que habrá comprendido mi sorpresa, tanto ante el anuncio de esa campaña difamatoria como al verla realizándose: estoy seguro de que se dará cuenta del desatino que cometen y de las responsabilidades que en conciencia adquieren ante el juicio de Dios, por el desacierto que supone denigrar a una institución que no influye -ni puede influir- en el uso que, como ciudadanos, hacen de su libertad personal sin rehuir la personal responsabilidad, los miembros que la forman, repartidos en los cinco continentes.
Le ruego que ponga un final a esa campaña contra el Opus Dei, puesto que el Opus Dei no es responsable de nada. Si no, pensaré que no me ha entendido; y quedará claro que V.E. no es capaz de comprender ni de respetar la libertad, qua libertate Christus nos liberavit, la libertad cristiana de los demás ciudadanos.
Peleen ustedes en buena hora, aunque yo no soy amigo de las peleas, pero no mezclen injustamente en esas luchas lo que está por encima de las pasiones humanas.
Aprovecho esta ocasión para abrazarle y bendecirle, con los suyos,
in Domino.

Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Vida de Josemaría Escrivá de Balaguer, II Tomo, pág. 315-316.

Pero las acusaciones políticas continuaban llegando al Fundador de todos lados. Eran los años de la segunda Guerra Mundial, en que la Falange, al menos en la primera fase bélica, tuvo mayor relevancia política y presencia en el Gobierno, y no se recataba de manifestar ostentosamente sus aires y preferencias totalitarias de partido único. Cualquier otro criterio político era considerado como antipatriótico, y sujeto, por tanto, a persecución. Por otra parte, los enemigos de la Iglesia Católica, y quienes estaban en pugna con el régimen franquista, acusaban al Fundador de todo lo contrario. Años después recordaba don Josemaría cómo le tildaban de masón, y también de monárquico, de antimonárquico, de falangista, de carlista, de anticarlista. En plena Guerra Mundial -escribe el sacerdote-, iban las mismas personas -o gentes movidas por ellos- a las Embajadas de los aliados, para decir que yo era germanófilo; y a las representaciones de Alemania e Italia, para decir que yo era anglófilo. Estos chismes, utilizados por gentes del Movimiento Nacional, el partido dominado por la Falange, constituían una amenaza latente, que podía estallar en cualquier momento.
En efecto, las calumnias de carácter político fueron recogidas, poco más adelante, en un "Informe Confidencial sobre la Organización Secreta Opus Dei", elaborado por la Delegación de Información de la Falange . En dicho informe se decía de los miembros del Opus Dei que:
"En su concepción de vida defienden el internacionalismo, asegurando que para el católico no deben existir fronteras, naciones ni patrias . [...] Esta organización se opone a los fines del Estado: 1º, por su clandestinidad; 2º, por su carácter internacionalista; 3º, por la intromisión que supone en la vida intelectual y en el orden de ideas propugnado por el Caudillo, y, 4º, por su sectarismo, que obliga al Estado a aparecer como injusto en la provisión de cátedras, becas, etc. [...] sus elementos se mueven con apariencias de adhesión al Movimiento y del que sólo esperan su caída, confiados en la eternidad de la Doctrina Católica, escudo de sus turbias ambiciones" .
Realmente, la situación de España, escribe el Fundador, no era la más propicia, desde ningún punto de vista, para que una fundación joven y nueva fuera adelante. No estaba el ambiente dispuesto. Acudiendo al refranero, decía don Josemaría que no estaba el horno para bollos ni la Magdalena para tafetanes. No se trataba tan sólo de calumnias e injurias verbales. El peligro era muy serio. Un embajador, amigo suyo y persona bien informada, le avisó que ciertos extremistas de la Falange habían decidido eliminarlo . Cómico, y alarmante a la vez, dada la estrecha vinculación ideológica existente entre algunos sectores falangistas y el nacionalismo alemán, es lo que se lee en un apartado del Informe Confidencial. Refiriéndose a la Residencia de Jenner se hacía constar que en esta residencia existía un mapa de Alemania cubierto de cerdos; asegurando que no se trataba de un mapa de producción ganadera, sino de representación del pueblo alemán.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

El hecho de que algunos miembros de la obra estuvieran presentes en la vida pública española ¿no politizó, en algún modo, el Opus Dei en España?

Entrevista realizada a San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, por Jacques Guilleme-Brulon. Publicada en Le Figaro (París), el 16-V-1966.
Ni en España ni en ningún otro sitio. Insisto en que cada uno de los socios del Opus Dei trabaja con plena libertad y con responsabilidad personal, sin comprometer ni a la Iglesia, ni a la Obra porque ni en la Iglesia ni en la Obra se apoyan para realizar sus personales actividades. Gentes formadas en una concepción militar del apostolado y de la vida espiritual, tenderán a ver el trabajo libre y personal de los cristianos como una actuación colectiva. Pero le digo, como no me he cansado de repetir desde 1928, que la diversidad de opiniones y de actuaciones en lo temporal y en lo teológico opinable, no es para la Obra ningún problema: la diversidad que existe y existirá siempre entre los miembros del Opus Dei es, por el contrario, una manifestación de buen espíritu, de vida limpia, de respeto a la opción legítima de cada uno.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Matesa y el Opus Dei

El caso MATESA (Maquinaria Textil del Norte de España) sólo se entiende -y con dificultad- si se conoce el ambiente en que se producían las maniobras políticas del tardofranquismo. En síntesis, sucedió que un sector trató de eliminar a otras personas, por considerarlas obstáculos cara al futuro, es decir, cuando Franco muriera. A la vez el caso fue jaleado por la oposición, por considerar que contribuía a desacreditar al propio franquismo.
MATESA fue un lance monetario-fiscal de importancia, que alcanzó máxima publicidad cuando fue utilizado por Fraga, Solís y la "prensa del Movimiento", en contra de Carrero Blanco y López Rodó y de quienes aquéllos -los azules- consideraban compañeros políticos de López Rodó, y los asimilaban -a falta de mejor simplificación- a los tecnócratas del Opus.
José Vilá Reyes, empresario textil catalán hasta entonces prestigioso y popular, es denunciado en 1969 por la Dirección General de Aduanas, dependiente del Ministerio de Hacienda, en asunto relativo al comercio exterior y a los créditos oficiales para la exportación. El fraude del que se le acusa puede suponer varios miles de millones de pesetas. Coincide que los Ministros de Hacienda y Comercio, Espinosa y García Moncó, son miembros del Opus Dei, como también el anterior Ministro de Hacienda, Navarro Rubio. Su relativa tardanza en tomar medidas para investigar el problema, permite la utilización política del affaire por sus enemigos políticos: en contra de la opinión de Franco, siempre partidario de silenciar estos asuntos, lo lanzan a la opinión pública con cierto sensacionalismo. Cuando todo parecía dar a entender que los tecnócratas habían recibido un golpe mortal, Franco decide sacar del Gobierno a Fraga y Solís, así como a Espinosa y García Moncó, pero nombra Ministros a diversas personalidades más bien en la línea de Carrero y López Rodó, que continúan, respectivamente, como Vicepresidente y Ministro de Planificación.
Los perdedores en la crisis conservan, sin embargo, una fuerte cuota de poder en el ámbito de los medios de comunicación oficiales (muy importantes entonces, cuando la libertad de prensa apenas existía aún en España). Y montan una gran campaña, basada en datos falsos, pero tan enormes que se hacen verosímiles:
- se presenta a Vilá Reyes como miembro del Opus Dei: la realidad es que nunca lo había sido ni lo será (así lo ha dicho el interesado en infinidad de ocasiones); su única relación, como cientos de empresarios por aquellos años, había sido asistir a cursos organizados por el IESE, centro de estudios empresariales con sede en Barcelona, dependiente de la Universidad de Navarra;
- se presenta el interés del Opus Dei en tapar el asunto, porque MATESA habría entregado a la Obra miles de millones de pesetas procedentes de créditos oficiales (para conseguir verosimilitud se inventa una cifra exacta: 2.490 millones de ptas.). De poco sirven los desmentidos del interesado y de la Oficina de Información del Opus Dei. Vilá Reyes, en unos diez años, había donado a la Universidad de Navarra millón y medio de pesetas;
- además, se dijo que el Opus Dei tendría interés en tapar el escándalo, porque varios miembros de la Obra ocupaban cargos directivos en MATESA, y habían conseguido un trato de favor por parte de las personas de la Obra que entonces estaban en el Gobierno. Ante el desmentido fulminante del Opus Dei, nadie insistió ya en este punto, fácilmente demostrable, pues, efectivamente, nadie del Opus Dei ocupaba cargos ejecutivos en MATESA.
Pero el caso siguió adelante, en los medios de comunicación, así como en una Comisión especial de las Cortes Españoles (el parlamento del régimen de Franco, en el que lógicamente predominaban los azules), en el Juzgado Especial de Delitos Monetarios, y finalmente en la Audiencia provincial de Madrid y en el Tribunal Supremo. En estas diversas instancias, ningún miembro del Opus Dei, de los implicados en el asunto, fueron acusados ni condenados por dolo. Su honorabilidad sería reconocida públicamente, incluso, por Gil Robles, abogado de Vilá Reyes, a pesar de la escasa simpatía que tenía por el Opus Dei. También lo reconoció así el propio Franco, aunque bien a su modo: cuando los tres ex-ministros fueron encausados por el Tribunal Supremo, y para evitar que el affaire siguiera adelante, con desprestigio del Régimen, les indultó antes de que hubiera sentencia. Sólo Mariano Navarro Rubio consideró que debía dejar clara su inocencia, y escribió un extenso y detenido libro, El caso Matesa, Madrid, 1978.
Lo que nunca tuvieron interés en divulgar quienes montaron el caso MATESA fue que puso en marcha todo, consecuencia de un trabajo realizado también con profundo sentido ético y social, un miembro del Opus Dei, Víctor Castro, de profesión militar, que había sido nombrado tiempo atrás Director General de Aduanas.


A causa de esto, en vez de averiguar lo que pasaba, se apresuró a desbancar a los "azules" y a confirmar en sus puestos a los elementos del Opus, de los cuales he de decir que, en conciencia, aunque esa entidad no me sea simpática, no cometió ninguna irregularidad, y menos inmoralidad".
Gil Robles, en "El Correo de Andalucía", 17-IX-1978.

Rumasa y el Opus Dei

El 23 de febrero de 1983, el Gobierno español, presidido por el socialista Felipe González, dictó un Decreto-ley para expropiar a José María Ruiz-Mateos las diversas empresas y actividades mercantiles que existían en torno al llamado grupo RUMASA, y que incluían algunas entidades bancarias conocidas. En aquella época, José María Ruiz-Mateos era miembro supernumerario del Opus Dei.

Esta grave decisión -basada en informaciones puramente financieras y técnicas- fue una de las más importantes del Gobierno de Felipe González en sus primeras semanas de mandato, tras las elecciones generales de 1982. Suscitó lógicamente la máxima atención de los medios informativos, que -aparte del problema económico y financiero en sí- estaban pendientes de cómo iba a tratar la acción gubernativa del PSOE a los bancos y a la Iglesia, y más concretamente al Opus Dei, que acababa de ser erigido en Prelatura personal. Además, el propio Gabinete debía convencer a la opinión pública de la legalidad del Decreto-ley, tan dudosa que, tiempo después, sólo el voto de calidad del Presidente del Tribunal Constitucional pudo superar el empate producido entre los diversos Magistrados. El Presidente, García Pelayo, era conocido por su afinidad con el partido gobernante.

Se trató de implicar al Opus Dei por una doble vía:

a) lanzar que Ruiz-Mateos había hecho a la Prelatura cuantiosas donaciones, y

b) difundir una supuesta participación de Directores del Opus Dei en las decisiones del propio Ruiz-Mateos, también después de la expropiación.

Ambos aspectos fueron desmentidos formalmente por la Oficina de Información de la Prelatura, subrayando, cuando fue necesario, que ningún Director había dado indicaciones o consejos, ni menos aún habían intervenido en supuestos pactos. Como es lógico, además de negar los hechos en sí, se insistía en la razón era de fondo: los fieles de la Prelatura actúan siempre bajo su responsabilidad, con la misma libertad que cualquier otro ciudadano, sin que, por tanto, sus decisiones libres en las propias actividades profesionales, sociales, políticas, económicas, etc., se puedan atribuir en ningún modo a la Prelatura.

El asunto se complicó con las divergencias que surgieron entre el propio Ruiz-Mateos y otros miembros del Opus Dei, a los que daba la impresión de reprochar que hubieran concedido más importancia a sus responsabilidades en el Banco Popular (Luis Valls) o en la AEB (Rafael Termes, Presidente de la patronal bancaria), que a lo que él consideraba estricta justicia.

La evolución de los acontecimientos, y la fortísima tensión que debió soportar Ruiz-Mateos, le llevó a comportarse y hacer declaraciones a la prensa que no se correspondían con las obligaciones espirituales y formativas a las que se había comprometido libremente con el Opus Dei; llegó, incluso, a realizar afirmaciones injustas y falsas sobre la Prelatura y algunos de sus Directores. A mediados de 1986 se le hizo ver claramente que debía rectificar. No se avino a razones y rechazó la ayuda espiritual a la que tenía derecho, y se le ofrecía una vez más. En cambio, pidió que se le apoyase en el terreno jurídico-penal y empresarial, amenazando en caso contrario con montar un escándalo en la opinión pública. A la vista de su actitud, y de acuerdo con lo previsto en los Estatutos de la Prelatura, José María Ruiz-Mateos dejó de ser miembro del Opus Dei en 1986.

En su desquiciamiento, presentó por esas fechas una querella contra Directores del Opus Dei en España, tratando de implicarles en conductas contrarias a la moral cristiana. La denuncia -después de recibir los trámites previstos en el derecho español, con audiencia de las partes, etc.- fue archivada en junio de 1989 por el competente juez de instrucción de la Audiencia Nacional. El órgano jurisdiccional competente confirmaba así la limpieza y transparencia en la actuación de los miembros de la Prelatura inculpados injustamente por Ruiz-Mateos.

En cuanto al problema en sí, están pendientes de solución jurídica muy diversos aspectos. Las diferentes y variadas actuaciones del Ruiz-Mateos en defensa de su derecho han tenido siempre mucho eco en los medios de comunicación.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿De donde sacan el dinero los sacerdotes?

De los ingresos que tiene el Opus Dei, ya que es el Opus dei el que se compromete a mantener a todos los sacerdotes. A pesar de que el Opus Dei como tal asuma gastos directos por este concepto, no es necesario distribuir cantidades fijas a todos los sacerdotes, porque sus necesidades y circunstancias son distintas. Actualmente el Opus Dei se hace cargo directamente de los gastos de formación, de asistencia médica (hospitalización, intervenciones quirúrgicas, etc.), y de sostenimiento ordinario de los sacerdotes de su presbiterio que carezcan de ingresos propios suficientes (muchos sacerdotes trabajan en colegios, etc. y reciben un sueldo por el trabajo que desarrollan, que les permite cubrir holgadamente, estos gastos.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

En temas económicos ¿Qué es lo que más cuesta?

Como todo es una cosa personal. No obstante si hubiese que elegir algo en lo que se demuestra que la pobreza que se vive en el Opus Dei es exigente es en que los Numerarios y Agregados no ahorran nada pensando en futuras inversiones, salvo en el caso de que tengan ya una empresa personal o vayan a montar una en un plazo de tiempo breve.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Soy del Opus Dei y tengo mi propia empresa: ¿es verdad esto? ¿Cómo se puede hacer? ¿Y en el caso de los Numerarios?

Por supuesto que una persona puede tener una empresa. Como todo el mundo buscan trabajo enviando cartas, contestando ofertas, entre familiares y amigos y si pueden y les apetece se montan su propia empresa. También pueden tener una empresa por herencia, o la crean resolviendo los mismos problemas que los demás: pedir créditos comerciales, préstamos familiares, buscar inversores, socios, etc. Siempre sin contar con la ayuda de los demás fieles del Opus Dei, ya que no formamos ningún club, ni las personas del Opus Dei dedican al favoritismo. Cada uno trabaja en lo que quiera o pueda, según su capacidad, y nunca permitiría que otra persona del Opus Dei se entrometiese en sus asuntos profesionales. Por tanto, desde el punto de vista profesional, cada uno se lo monta como puede. Y cuando uno tiene una empresa personal, se aplica el mismo criterio. Se está dentro del juego del mercado y cada uno hace lo que mejor estima para sobrevivir, y para rentabilizar al máximo su negocio.

En el caso de los Numerarios, cuando tienen una empresa personal, se asignan un sueldo acorde al negocio que tengan y esa es la cantidad de dinero que entregan a la Obra (una vez deducidos sus gastos personales, etc.). Con el resto del dinero hacen lo que quieran: constituyen reservas, invierten en nuevos productos, etc.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Si entregan todo lo que ganan, ¿qué pasa cuando los padres de una persona del Opus Dei pasan necesidad? ¿Quedan abandonados?

Cada vez es más frecuente que muchas personas mayores necesiten la ayuda –no sólo económica– de los hijos, y los Numerarios y Agregados nunca se desentienden, como ocurre con cualquier otra persona con cariño a su familia. Cuando algún familiar está pasando algún bache económico se le ayuda económicamente con todo lo que necesite. Es además una ayuda a fondo perdido ,es decir, no tiene que devolver nada a nadie.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Qué ocurre si no se entrega la cuenta de gastos?

Ocurre lo mismo que cuando no te envían el desglose de la factura del teléfono; no sabes cuanto ni en qué te has gastado el dinero. Y no pasa nada más.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Qué es eso de “la cuenta de gastos”?

Como se ha dicho antes los Agregados y los Numerarios se comprometen a entregar lo que ganan con su trabajo, por lo que estrictamente hablando, el dinero no es suyo (esto es una de las principales consecuencias de la virtud de la pobreza que cada uno vive libremente). No obstante, la pobreza no es absoluta, al estilo de la pobreza franciscana, sino que cada uno necesita diversas cosas para su trabajo, sus diversiones, etc., los gastos de cualquier persona corriente: coger un autobús, comprarse unos zapatos o un cepillo de dientes, una raqueta de tenis, etc. Como manifestación de que gastan un dinero que se han comprometido a entregar, anotan, “llevan cuenta” de esos gastos; como en muchas economías familiares.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

¿Cuánto dinero tienen que entregar las personas del Opus Dei?

En el Opus Dei nadie vive a costa de los demás: todos deben mantenerse con su trabajo. Los Numerarios entregan todo lo que ganan en su trabajo y que no emplean en su sostenimiento. Los Agregados también, pero teniendo en cuenta que en muchas ocasiones tienen parientes a su cargo a los que también deben atender económicamente. Los Supernumerarios entregan una cantidad mensual, la que quieran: no hay cuotas, ni porcentajes.

La calidad de las personas no va por la cantidad de dinero que entregan, ni hay clases sociales.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Actividad económica del Opus Dei

El Opus Dei no desarrolla actividades económicas (operaciones de carácter mercantil, créditos, avales, contratos de personal dependiente, etc.), a pesar de que por las leyes tiene capacidad jurídica para hacerlo. Es una pena, porque hay personas del Opus Dei ­-son pocos- que han hecho mucho dinero con sus negocios personales (Termes y compañía), y supongo que si el Opus Dei como tal hiciese lo mismo se engrosaría mucho dinero para sus arcas; pero ya se ve que no están por la labor.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Organización económica del Opus Dei

1. ¿Hay algún presupuesto, cuenta de resultados o similar que sea pública?
El Opus Dei lleva una contabilidad oficial, en libros legalizados, conforme a lo previsto en los acuerdos entre la Iglesia y el Estado. Se trata de una contabilidad muy sencilla: ingresos por donativos y los gastos ya mencionados (supongo que el contable tendrá algún otro trabajo, porque estas operaciones se cierran rápido). Nada de inversiones financieras, ni clientes, ni fondos de maniobra, ni regularizaciones... Pero claro, el Opus Dei es una entidad de la Iglesia Católica, no una S.A.: si se va al Registro Mercantil no se encontrará depositada.

2. ¿Cuál es la personalidad jurídica civil del Opus Dei?
El Opus Dei forma parte de la estructura de la Iglesia, y por eso la personalidad jurídica civil se encuadra civilmente en el ordenamiento jurídico de cada país. En España, el Opus Dei goza de personalidad jurídica civil por aplicación del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español sobre Asuntos Jurídicos de 1979. A efectos fiscales, el régimen de la Prelatura es el propio de una entidad religiosa (Artículo IV del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español sobre Asuntos Económicos de 1979, y Disposición adicional 5ª de la Ley de Fundaciones de 1994).

3. ¿Y los Centros y demás actividades?
Las centros tienen la naturaleza civil y profesional que les corresponde, y persiguen fines educativos, culturales, asistenciales, de promoción humana o interés social, en todos casos coherentes con la finalidad espiritual del Opus Dei. Son iniciativas, a las que el Opus Dei simplemente presta una específica asistencia pastoral, es decir, provee de sacerdotes para que atiendan espiritualmente a todas las personas que libremente lo deseen. La responsabilidad jurídica y económica corresponde a la entidad que ha promovido esa tarea: una asociación, un Colegio Mayor, etc., que tiene sus órganos de gobierno, lleva su propia contabilidad y tiene los mismos derechos y deberes que cualquier otra entidad de las mismas características.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Dinero

¡Qué enorme desilusión me he llevado en la elaboración de este trabajo! Pensaba que el entramado económico del Opus Dei tendría un enorme interés; que habría muchas p